9.8.16

LA MISIÓN HALDANE 1912


La gestión de la crisis de Agadir en 1911 había agudizado seriamente las diferencias entre los liberales radicales y los liberales imperialistas en el gabinete Asquith. Estos críticos subrayaron por ejemplo, que la Entente no podía ser manejada como si fuera una alianza formal. El fondo y la forma de la política del ministro Grey estaba profundamente cuestionada a principios de 1912.

Este “Nuevo radicalismo” tenía como portavoces parlamentarios a E. D. Morel y Arthur Ponsoby,  que denunciaban como la diplomacia del país había actuado deliberadamente para ahondar las diferencias francoalemanas sobre Marruecos. También subrayaban la falta de explicaciones públicas del ministerio de exteriores y pidieron la creación de una comisión parlamentaria sobre asuntos extranjeros. Algunos conservadores, preocupados por infracciones del acuerdo sobre Persia por parte de los rusos, alimentaron esta postura. Pedían un esfuerzo de distensión con Alemania. En particular, negociar lo relacionado con la carrera naval, y el cese de las conversaciones sobre despliegue de tropas inglesas en Francia. En definitiva, renunciar a la Entente o al  menos limitar su relevancia.

Es curioso que Grey contara con apoyos muy sólidos también en la oposición conservadora, que consideraba la Entente como una garantía de paz. El ministro recurrió a una de sus tácticas favoritas, amagar con dimitir y poner así en cuestión la continuidad del gobierno liberal en pleno.


Para desbloquear el panorama Grey asumió la reanudación de las conversaciones sobre intercambio de información naval y asuntos coloniales con los alemanes, suspendidas desde hacía largo tiempo. Esta nueva postura no fue bien vista por los asesores más destacados del ministro, Arthur Nicolson y Eyre Crowe.

Los preámbulos para la reanudación de esos contactos navales empezaron en enero de 1912. Albert Ballin, director de negocios de la compañía Hamburgo-América entró en conversaciones con  Sir Ernest Cassel, un banquero internacional nacido en  Alemania y nacionalidad británica, con acceso a diversos círculos de ambos países y amigo de Churchill.
FOTO.  ERNEST CASSEL, MEDIADOR DE LA MISIÓN HALDANE.

Pronto quedó patente el interés del canciller Bethmann, preocupado por los costos crecientes de la carrera de armamentos navales. Desde el principio los liberales imperialistas ( Churchill, Grey, Lloyd George ) demandaron que los alemanes aceptaran un memorándum  reconociendo la supremacía naval británica y el cese del aumento del contingente naval germano.
CARICATURA DE LA REVISTA PUNCH REPRESENTANDO A HALDANE, GREY Y LLOYD GEORGE.

 A cambio, Londres estudiaría las demandas coloniales que se le presentasen y el posible establecimiento de “garantías específicas”. El Káiser Guillermo II y Bethmann, a su vez, lo condicionaron a la aplicación de la “Novelle” ( el programa de leyes navales alemanas).

Cassel llevó este mensaje el 30 de enero de 1912. En Gran Bretaña temían precisamente que la puesta en marcha de la nueva “Novelle” ( que incluía 3-2-3-2-3-2 dreadnoughts por año en el siguiente sexenio, en total 15 acorazados nuevos, e incrementos de personal) desencadenaría  una nueva espiral de armamentos. El memorándum que Cassel entregó a Bethmann fue así resumido por este último:
" Aceptación de la superioridad de Inglaterra en el mar, no aumentar el programa naval alemán, una reducción, la mayor posible, de este programa; y por parte de Inglaterra no poner impedimentos a nuestra expansión colonial, discusión y ayuda a nuestros propósitos coloniales , proposiciones por declaraciones mutuas de que las dos potencias no tomarían  parte en planes agresivos o convenios  que pusieran a una frente a otra." También trajo el mediador una nota cordial del Káiser y una explicación de la Novelle
FOTO. LLOYD GEORGE Y CHURCHILL



El viernes 2 de febrero todo el gabinete británico fue informado de la nota de Berlín. Lord Haldane, ministro de la Guerra, fue el escogido para visitar la capital alemana y explorar las posibilidades de un acuerdo ya de un modo oficial.


La aprobación fue otorgada el 6 de febrero después de que Bethmann reiterara su interés. Aunque al día siguiente Haldane partió discretamente acompañado por Cassel, fue reconocido por un periodista durante el viaje y se dispararon los rumores.
FOTO. EL ALMIRANTE VON TIRPTIZ, IMPULSOR DE LA HOCHSEE FLOTTE Y DE LA RIVALIDAD MARÍTIMA CON INGLATERRA. Nada más llegar a destino, Haldane se entrevistó con Guillermo II, Bethmann y el almirante Von Tirpitz. Pero mientras, el día 9 Churchill proclamaba en un acto público en Glasgow que Gran Bretaña estaba determinada a mantener su ventaja naval y que la flota alemana era un “capricho”. Fue un gesto deliberado.
 EL DISCURSO DE CHURCHILL EN GLASGOW


El canciller rehusó rebajar la “Novelle”, y solo ofrecía ralentizar su ritmo de construcción, y a condición de que Inglaterra se comprometiese a la neutralidad en caso de conflicto continental. Haldalne pudo observar el desorden y las divergencias dentro del propio gobierno alemán, y solo aceptaba el principio de no unirse a una agresión sin provocación contra Alemania. Bethmann  solo pudo limitarse a mostrar su deseo de prolongar las conversaciones y Guillermo II le entregó a su invitado una copia pormenorizada de la ley naval con detalles técnicos. El 11 de febrero Haldane retornó a Londres.
LA VISIÓN DEL CANCILLER BETHMANN SOBRE LA MISIÓN HALDANE

Después de que el equipo del Almirantazgo examinara minuciosamente el ejemplar de la “Novelle” traído por Haldane, Churchill informó al gobierno el 14 de febrero que la principal amenaza era el paso que darían los alemanes de 18 acorazados a 25 en activo (sumando las construcciones anteriores a 1912). Ante ello, obligatóriamente debería disponer de 22 acorazados activos en aguas propias y Gibraltar, y los 6 buques en el Mediterráneo deberían ser retirados. Los ingleses tendrían que gastar 14 millones de libras más.  Sería preciso responder con un programa de 5-4-5-4-5-4 ( 27 nuevos acorazados en total) para el siguiente sexenio. Sería necesario aumentar en 4.000 hombres el personal solo en 1912, y más en los siguientes. En esas condiciones era inviable un acuerdo político con el II Reich. Es verdad que la mayoría del gobierno de Londres conservaba alguna esperanza de conseguir modificaciones en la “Novelle”  y ordenó a Grey y Haldane mantener un hilo abierto con el embajador Metternich, pero los contactos languidecieron a final del mes.

Otra consecuencia diferente de la misión Haldane fue suscitar los celos de Francia. Nicolson se apresuró a garantizar al embajador Cambon que no había oportunidad para un trato angloalemán. Gabriel Hanotaux, exprimer ministro francés, y algunos redactores conservadores impulsaron una campaña interpretando la misión Haldane como otra jugarreta de la “pérfida Albión”. El presidente Poincare tuvo que hacer una vigorosa intervención para poner en valor la Entente con Gran Bretaña.


En las semanas siguientes no hubo más progresos en las relaciones angloalemanas. Berlín rehusaba alterar las leyes navales sin un pliego de neutralidad británico. Haldane pensaba que Tirpitz y sus almirantes habían evaporado la iniciativa de Bethmann. 

El primeros de marzo Churchill presentó informe de sus previsiones al parlamento británico. Con todo, el 12 de marzo Metternich resucitó las esperanzas al sugerir que las leyes navales podrían ser  enmendadas considerablemente siempre que pudiera proporcionarse una fórmula política satisfactoria. El día 13 Grey hizo una propuesta poco sustanciada: “Inglaterra no lanzará un ataque sin provocación sobre Alemania y prometerá no emprender ninguna política agresiva contra ella. La agresión sobre Alemania no es el objetivo y no forma parte de ningún tratado en vigor o combinación  de la que Inglaterra es parte ahora, ni se convertirá en parte en alguno que tenga semejante propósito” Los alemanes replicaron por boca de Metternich que necesitaban una clausula adicional: " Por consiguiente, Inglaterra observará como mínimo, una actitud de neutralidad benévola, en caso de serle impuesta una guerra a Alemania ". Incluso así, la nueva ley naval no iba a ser retirada, como mucho modificada. 

Al cabo, la única concesión alemana fue la renuncia a uno de sus dreadnoughts, con lo cual los ingleses disminuyeron en dos unidades su programa a una secuencia de 4-5-4-4-4-4 ( total de 25), aunque en realidad dispondrían de uno más, el "Malaya", costeado por esa colonia británica.

Entre determinados miembros de la diplomacia y la administración hubo alivio porque la misión Haldane concluyese en un mero ejercicio de cortesía, sin acuerdos plenos. El embajador británico en París, Bertie, avisó a Poincare y a sus colegas franceses de exteriores para que elevaran la voz y dificultasen la misión Haldane. El subsecretario del Foreign Office Arthur Nicolson, precisamente encargado de entregar los informes e instrucciones para las reuniones de Haldane en su viaje, no deseaba bajo ningún concepto que el impulso a las relaciones con Berlín estropeara lo que él consideraba la obra maestra de su carrera, la amistad con Rusia afanósamente negociada por Nicolson en 1907. En una carta escribió : “Personalmente, no veo motivo de que tengamos que abandonar la excelente posición en la que nos encontramos y renunciar a ella para enredarnos en unos denominados “acuerdos”, que muy probablemente, cuando no con toda seguridad, pondrían en peligro nuestras relaciones con Francia y Rusia”. Casi tan significativo como las propias palabras era el interlocutor al que iban dirigidas, el embajador Bertie.

Aunque se había llegado a un callejón sin salida, las conversaciones sobre asuntos coloniales se mantendrían hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

12.9.15

LA FLOTA TURCA ANTES DE 1914 ( II PARTE )

La primera misión naval británica ante la Sublime Puerta fue dirigida por el vicealmirante Gamble, que puso el acento en los programas de personal y entrenamientos más que en ampliar la flota.

En el otoño de 1909 las pretensiones griegas de hacerse con un crucero acorazado con piezas de 234 mm de diseño italiano ( el futuro “Georgios Averof” ) hicieron encenderse las alarmas entre los expertos navales y políticos turcos. Estos acudieron al vicealmirante Williams, que había relevado a Gamble en abril de 1910, en demanda de un pre-dreadnought o un crucero acorazado recientes o en construcción.

Williams transmitió la petición de 2 acorazados de la clase “Swiftsure”, pero esta fue denegada porque Gran Bretaña no deseaba desprenderse de ninguna unidad potente y solo ofreció envejecidos acorazados de la cosecha de 1891.

Ante esta negativa, el requerimiento se volvió hacia Alemania, a la que ya había sondeado el gran visir Hilmi Pasha a finales de 1909. La Kaiserliche Marine ofertó un crucero acorazado recién entregado, el “Blücher”, pero la discrepancia apareció en el precio, ya que se homologó al coste de un crucero de batalla.

De hecho los turcos pretendieron entonces adquirir los cruceros de batalla “Moltke” o el “Goeben”, en ambos casos infructuosamente. El 15 de julio de 1910 la oficina naval alemana lanzó una contrapropuesta, ofertando 4 pre-dreadnoughts del tipo “Brandenburg” por el total del precio acordado. A pesar de su edad ( 2 décadas ), su potente artillería ( 6 cañones de 280 mm ) y su correcto mantenimiento los hacía suficientemente atractivos. Finalmente el 5 de agosto el gobierno otomano aprobó una compra reducida a acorazados, el “Kurfurst Friederich Wilhelm” y el “Weissemburg”, rebautizados como “Barbarroja Hayreddin” y “Torgut Reis” respectivamente. Asimismo se incluyeron en el trato 4 destructores modernos construidos en Elbing, que se incorporarían como la clase “Muavent-i Milliye”.


El paso siguiente en el verano de 1911 fue la búsqueda de dreadnoughts.

1.9.15

LA FLOTA TURCA EN 1914 ( I PARTE )

El gobierno del sultán  Abdulhamed II  (  reinó entre 1876-1909  ) adoptó una estrategia de construcciones  navales encargadas al extranjero, en parte por las limitaciones tecnológicas propias y en parte como distribución eminentemente diplomática para facilitar las relaciones internacionales.

Aparte de modernizaciones de venerables acorazados "ironclad" como el “Mesudiye” ( construido en Gran Bretaña en 1875 y modernizado en Génova entre 1899-1903 ) o el “Ase Tevfik” ( construido en 1868 en Francia ) se encargaron dos cruceros torpederos, el “Berk-i Satvet” y el “Peyk-i Sevket”  . Correspondían a  un tipo de navío de guerra superado a principios del siglo XX, debido al aumento de velocidad de los destructores,  y por si fuera poco en 1914 solo podían dar una velocidad de 18 nudos.

Más interesantes fueron los cruceros protegidos ( ligeros ) “Mecidiye” y “Hamidiye”. El primero fue encargado a un astillero de Filadelfia en 1900, dentro de un programa de compensación diplomática por los daños a propiedades norteamericanas en los motines de 1898. Botado en 1903 llegó a Estambul en diciembre del mismo año. Un fallo de diseño, al colocar las calderas demasiado cerca de la línea central del barco produjo falta de estabilidad en la navegación, problema que no pudo ser corregido totalmente.


Desplazaba 3.300 toneladas, con 350 tripulantes y estaba armado con dos cañones de 150 mm y 8 de 120 mm, con dos tubos lanzatorpedos. Su velocidad máxima era de 22 nudos, reducidos a 18 nudos en 1914.





El “Hamidiye” fue contratado al astillero Armstrong en Newcastle en 1900, botado en septiembre de 1903 y entregado en abril de 1904. Era algo más grande, de 3.830 toneladas, y más estable que su compañero. El resto de características eran parecidas, aunque su velocidad máxima en 1914 era de solo 16 nudos debido al desgaste, puesto que tuvo una actuación muy destacada durante la primera guerra balcánica de 1912-13, cuando operó en el Adriático, el Mediterráneo y el mar Rojo, hundiendo 7 cargueros griegos y bombardeando instalaciones serbias y helenas.

En 1906 Francia le ofreció a la escuadra turca destructores de la clase "Durandal" actualizados. En 1906 el gobierno otomano  aceptó y solicitó 4 unidades, que pasarían a ser la clase "Samsun". El "Basora", el "Yavishar" y el propio "Samsun" fueron fabricados en Burdeos y el "Tasoz" en Nantes.

30.4.15

LA GUERRA ITALO-TURCA septiembre 1911- octubre 1912

El recuerdo del África romana y la fiebre del colonialismo alimentaron el interés italiano por adquirir territorios en el Mediterráneo. En 1908 la Ufficio Coloniale fue ampliada para constituir la Direzione Centrale  degli Affaire Coloniale. Desde 1909 el líder nacionalista Enrico Corradini abogó por la expansión sobre Libia desde las páginas de la publicación " L' Idea Nazionale". La intervención francesa que dio lugar a la segunda crisis marroquí en 1911 ofrecía una oportunidad para alterar en favor de los intereses de Roma el equilibrio en el norte de África. Los países de la Entente respondieron favorablemente a las insinuaciones de la administración italiana, tal vez con la esperanza de debilitar los lazos del país transalpino con sus socios oficiales de la Triple Alianza, mucho menos favorables a desestabilizar el Imperio Turco por temor a las consecuencias de rebote en los Balcanes. El embajador en Londres, Guiglielmo Imperiali ( un nombre profético ) obtuvo  respuestas comprensivas  del habitualmente ambiguo Grey, ministro de exteriores de Gran Bretaña; el 9 de septiembre este confiaba a uno de sus compañeros de ministerio, que era de "la mayor importancia" que ni Francia ni Gran Bretaña obstaculizaran los planes italianos.

El 14 de septiembre el primer ministro Giolitti y el ministro de exteriores,  el marqués de San Giuliano acordaron emprender la intervención armada en la zona. Alegando el socorrido pretexto de proteger  las vidas y los bienes de los ciudadanos italianos residentes en Trípoli y Derna, supuestamente amenazados por la inminente llegada de municiones y armamento para las guarniciones turcas  en Libia,  el 29 de septiembre de 1911 el gobierno de Roma declaró la guerra al Imperio Otomano.

En la alejada provincia líbica la guarnición turca ascendía a solo 4.200 hombres, carentes de material pesado y sin respaldo naval.  La fuerza expedicionaria italiana consistía en 34.000 soldados bien apoyados desde el mar por numerosos buques de guerra. En pocas semanas se apoderaron de los principales puertos del territorio, Trípoli, Bengasi, Derna, Homs y Tobruk.

En Estambul, aunque existía unánime repudio a la agresión italiana, existían dos corrientes de opinión. El gran Visir saliente Ibrahim Hakki Pasha,  y el entrante desde el 30 de septiembre, Mehmed Said Pasha  así como el gobierno pensaban que la defensa era impracticable y convenía resignarse ante lo inevitable.  ´Jóvenes Turcos`,  la organización política hegemónica desde la revolución de 1908, prefería ofrecer resistencia como una cuestión de principio moral.


MAPA. OPERACIONES ITALIANAS DURANTE EL CONFLICTO


Varios oficiales turcos, entre ellos Ismail Enver, cruzaron la frontera  infiltrándose desde Egipto y Tunez alentaron la formación de guerrillas entre los libios árabes, encontrando  especial eco en la hermandad sufi de los Sanusi en la región oriental de Cirenaica. Las tácticas de hostigamiento funcionaron adecuadamente, confinando a los italianos a la inmediación de los puertos que habían tomado, impidiéndoles avanzar hacia el interior  e infligiéndoles importantes bajas ( 3.400 muertos y 4.000 heridos ). Y eso a pesar de que los efectivos desplegados por los italianos alcanzaron la considerable cifra de 100.000 hombres, y se recurrió a tácticas represivas contra los civiles libios. Ante el estancamiento de las operaciones en tierra los líderes militares apelaron  a la superioridad naval extendiendo su zona de acción, destruyendo el poder naval turco en el área de la costa sirio-libanesa entre enero y febrero de 1912, bombardeando Beirut en marzo y multiplicando sus incursiones en el mar Egeo. Ejecutaron  un cañoneo ( más bien demostrativo ) sobre la entrada al estrecho de los Dardanelos el 18 de abril. Culminando este esfuerzo en el Mediterraneo oriental desembarcaron el 28 de mayo en el Dodecaneso, el archipiélago en torno a la isla de Rodas, con el beneplácito de la población nativa griega . En octubre de 1912 las autoridades italianas amagaron con una campaña naval todavía mas intensa en el Egeo, de tal modo que Rusia y Austria-Hungría, alarmadas por la interrupción del tránsito comercial marítimo y  las posibles repercusiones en los Balcanes, respectivamente, intercedieron ante la Sublime Puerta para que accediera a una paz con cesiones. El 15 de octubre se acordó un primer borrador reservado aceptando la pérdida de las regiones ocupadas por Italia. El acuerdo definitivo se firmó el 18 de octubre de 1912 en el llamado tratado de Lausana.

La trascendencia del conflicto es mayor de lo que se suele suponer, porque trastocó los sistemas internacionales de manera significativa, al mejorar las relaciones de Italia con la Entente y enfriar aún más las que sostenía con sus socios oficiales en la Triple Alianza, Alemania y Austria-Hungria. Despertó uno de los primeros movimientos nacionalistas árabes del siglo XX, el de los resistentes libios; y  además  al perturbar la estabilidad del Imperio Turco, dio alas a la alianza de Serbia, Grecia, Bulgaria y Montenegro que venía labrándose desde el mismo comienzo de las hostilidades en 1911 y que desencadenaría la Primera Guerra Balcánica el mismo octubre de 1912

26.12.14

LA CONSTRUCCIÓN DE LOS ACORAZADOS NORTEAMERICANOS ANTES DE 1917. CLASE "NEW YORK"



El 24 de junio de 1910 el Congreso de Estados Unidos autorizó la construcción de la serie de acorazados  dreadnought  “New York”. 


Se decidió instalar en ella el nuevo calibre de 356 mm,  montado en 10 piezas. Su diseño era parecido al de la precedente clase Wyoming,  con la salvedad de que las dobles  torres estaban dispuestos con dos a proa y tres a popa. La rapidez en la construcción fue fomentada como respuesta al crecimiento de la flota alemana, que ese mismo año había superado a la norteamericana como segunda escuadra  del mundo. Otra peculiaridad  fue el retorno a la instalación de motores  de triple expansión vertical, debido a los problemas que habían dado las turbinas del acorazado  “North Dakota”. De este modo se podía conservar una característica considerada capital por los planificadores norteamericanos : el largo radio de alcance indispensable para operar en el Pacífico. 

El “New York” fue puesto en gradas en el Nuevo Astillero Naval de Nueva York el 11 de septiembre de 1911, botado el 30 de octubre de 1912 y entregado a la marina el 14 de abril de 1914. Su gemelo, el “Texas” fue puesto en gradas en los astilleros de la compañía Nuevas Construcciones Navales de Newport el 17 de abril de 1911, botado el 18 de mayo de 1912 y entregado el 12 de marzo de 1914.

ESPECIFICACIONES

DESPLAZAMIENTO
28.367 toneladas

TRIPULACIÓN
1.042 hombres

ARMAMENTO
10 piezas de 356 mm, con 100 proyectiles por pieza y 21 piezas de 127mm

RADIO MÁXIMO
 7.060 millas a 10 nudos

VELOCIDAD MÁXIMA
21 nudos
FOTO. EL ACORAZADO "TEXAS" CONSERVADO  ACTUALMENTE COMO MUSEO FLOTANTE EN UN FONDEADERO DE HOUSTON.

29.8.14

LAS FORTIFICACIONES DE METZ EN VISPERAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Como principal centro urbano en la ruta del valle del Mosela y capital de la Lorena alemana, Metz adquirió gran relevancia estratégica. Pronto las autoridades del II Reich vieron la necesidad de ampliar su red de fortificaciones, heredadas de la etapa francesa anterior a 1871. Nació así la Moselstellung, que había de incluir además la localidad de Diedenhofen ( Thionville ) poblada por unos 6.000 habitantes en aquel entonces, inmediatamente al norte de Metz y lindante con Luxemburgo.

El sistema defensivo en Metz pasó por 3 etapas:

- Entre 1871-1881. Consistió en la consolidación de las antiguas obras francesas, con algunos emplazamientos añadidos.

- Entre 1885-1899 se procedió a una serie tareas de mejoras recurriendo al hormigón para reforzar la capacidad de aguante de los muros ante los nuevos tipos de explosivos como la melinita, precisamente introducida en 1885. Este periodo también vio la introducción de las baterías blindadas y de algunos puestos intercalados entre los fuertes principales para resguardar a la infantería, los I-werk

- Entre 1899-1916 se impulsó la construcción de un segundo anillo defensivo más alejado de la ciudad, a fin de impedir  el  hipotético emplazamiento de artillería de sitio de largo alcance, que se había desarrollado en estos años. Este segundo anillo fue acompañado de la erección de diversos Festen ( fuertes ) en las áreas presumiblemente expuestas a un ataque galo, es decir, las direcciones occidental y meridional.

Centrémonos en describir  las construcciones de esta tercera etapa. Al reconocer la necesidad de incluir dentro del perímetro defensivo los altos del Mosela nacerían a partir de 1899 Feste Lothringen, Feste Kaiserin y Feste Kronprinz, levantados en la margen izquierda del Mosela; y Feste Graf Haesler en la margen derecha, al suroeste de Metz. Todos ellos estaban completados en 1905. A pesar del incremento de la  protección, el gobernador de Metz estimó necesario en 1902 completar este segundo anillo por su flanco meridional. Aparecieron entonces Feste Wagner ( 1904-1910 ), Feste Prinz Regent Luitpold ( 1907-1914 )y Feste Von der Goltz ( 1907-1916, terminado ya con la guerra en marcha ). Durante esos mismos años en el flanco occidental se levantó Feste Leipzig ( 1907-1914 ) para cubrir mejor el terreno existente entre el Lothringen y el Kaiserin.

FOTO. FESTE KAISERIN EN LA ACTUALIDAD

A 30 kilometros al norte, para proteger Diedenhofen, se  levantaron los recintos defensivos de Feste Guentringen ( 1899-1905 ) al noroeste, Feste Koenigsmaker ( 1908-1914 ) al noreste, y Feste Illangen ( 1905-1911 ) al sur, en el camino hacia Metz.

FOTO. FESTE WAGNER EN LA ACTUALIDAD

Los Festen ocupaban una extensión variable, de 100 a 200 hectáreas. El uso de estas amplias extensiones se debía al hecho de que los ingenieros alemanes siguiendo las teorías del general de artillería bávara Von Sauer  preferían dispersar los distintos elementos del fuerte, haciéndolos más difícil de neutralizar a la artillería enemiga. Además, permitía que los distintos  elementos ( puntos fuertes, abrigos de infantería, baterías blindadas de artillería ) se apoyaran mutuamente creando una red de campos de fuego. De ahí se imponía que la máxima distancia entre los elementos del Feste no superara los 700 metros.

La introducción de las baterías blindadas en torres giratorias, parecidas a las de los buques de guerra fue propugnada ya en los años 1880 por el comandante Schumann  en su manual "Die Bedeutung drehbarer Geschutzpanzer", aunque sería en el tercer periodo de las fortificaciones cuando se llevaron a la práctica.

FOTOGRAFIAS ACTUALES DE LOS FESTEN DE METZ

7.7.14

TRADUCCIÓN "REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA MUNDIAL" DE BETHMANN HOLLWEG 4º PARTE [ PAG. 146-151]

  [ PAG. 146-151]

Nuestra invasión de Bélgica ha sido generalmente considerada como de crucial importancia en el curso de la catástrofe universal. Aquí, más que en cualquier sitio, estamos obligados a considerar el asunto objetivamente. Esto se aplica tanto a amigos como adversarios por igual.

Nuestros hombres de armas, hasta donde yo sé, habian tenido desde tiempo atrás solamente un plan de campaña que estaba basado en la asunción  inconfundible e inequívoca de que una guerra para Alemania sería una guerra en dos frentes. El plan de campaña era  la más rápida ofensiva en el Oeste, y durante su primer periodo, una defensiva en el Este, seguidos tras el previsto triunfo en el Oeste por ataques a gran escala en el Este. Una estrategia sobre estos principios parecía ofrecer la única posibilidad de mantenernos con la cabeza alta frente a la superior potencia enemiga.

Pero la opinión militar mantenía que la condición de éxito para la ofensiva Occidental era pasar a través de Bélgica. En semejante dinámica intereses políticos y militares entraron en un agudo conflicto. La ofensa a Bélgica era obvia y las consecuencias políticas generales de semejante ultraje no eran pasadas por alto. El jefe del Estado Mayor, general Von Moltke, no era ciego a esta consideración pero declaró que era un caso de absoluta necesidad militar. Tuve que acomodar mi punto de vista al suyo. Ningún observador que estuviera en sus cabales podía ignorar el inmenso peligro de una guerra en dos frentes, y habría sido una  carga de responsabilidad demasiado pesada para una autoridad civil tener que desbaratar un plan militar que había sido elaborado en cada detalle y declarado esencial. Esto hubiera sido percibido más tarde como la causa exclusiva de cualquier catastrofe que pudiera sobrevenir. Ahora parece que los círculos militares estan  discutiendo si  una estrategia fundamentalmente diferente no habría sido mejor. Yo no estoy interesado en expresar una opinión sobre este punto; pero la experiencia de nuestra campaña polaca de 1915 , considero, no admite el supuesto de que Rusia en el verano de 1914, hubiera sido vulnerable a una ofensiva  semejante,  de manera que hubiera permitido simultáneamente una exitosa defensa de nuestra parte contra la ofensiva francesa inmediatamente  habría seguido. 

En cualquier caso, semejantes puntos no podían haberme inducido, en julio de 1914, a asumir la responsabilidad de resistir lo que entonces se me presentó como una unánime convicción de las autoridades militares. El ultimatum a Bélgica fue consecuentemente la ejecución politica de una decisión que era considerada militarmente indispensable. Pero también mantengo lo que dije el 4 de agosto cuando admití nuestra ofensa. y al mismo tiempo aduje nuestra terrible necesidad que apremiaba y nos disculpaba. Nadie `puede negar la necesidad de quien no puede ignorar los hechos militares, y nadie puede denunciar nuestra agresión a partir de los acontecimientos tal y como se presentaron ante nosotros. Haber confiado en obsoletas convenciones sobre fortificaciones es algo que no se sostiene. Habría sido un disparate diplomatico que no habría aguantado ni un día.  Por otra parte las infracciones de la neutralida de Bélgica no habían sido puestas en nuestro conocimiento el 4 de agosto. Los documentos en los cuales representantes belgas y británicos negociaron en 1906 el uso militar de Bélgica fueron solamente hallados durante la guerra. Pero incluso suponiendo que hubieramos sabido el contenido de estos papeles en la declaración de guerra ¿ alguien creería que a la luz de ellos Bélgica habría concedido paso a nuestras tropas, o, aun más, que yo podía haber persuadido al mundo de que teniamos el derecho a marchar por Bélgica?

Ciertamente estos documentos son comprometedores para Bélgica, pero incluso si ellos hubieran estado más comprometidos de lo que realmente lo estaban,  solamente nos hubieran  liberado de las obligaciones de respetar la garantía de neutralidad de 1839. Después de esto habría estado bastante poco justificado marchar a través de Bélgica como nosotros hicimos, y si Bélgica hubiera rehusado nuestro requerimiento entonces habríamos sido compelidos subsecuentemente a usar la fuerza, esto es, hacer la guerra a Bélgica. Pero como ya he dicho, esta no es la cuestión; un examen más amplio muestra  realmente lo poco convincentes que resultaron estos documentos. Publicamos los originales tan pronto como los encontramos en Bruselas, pero yo no puedo decir que esto hiciera particular perjuicio a la propaganda enemiga. El inmenso insulto que se supone realicé contra Alemania, a propósito de lo que dije el 4 de agosto, que además nunca ha sido seriamente discutido,  me parece que solamente existe en la imaginación de aquellos que encontraron en ella  un instrumento útil contra mi.

La propaganda enemiga por tanto no fue debilitada, y continuó trabajando mediante exageraciones sin límite, por no decir falsificaciones. Italia y Rumania pronto se desdijeron de sus obligaciones en los tratados bajo frívolos pretextos; no porque su existencia estuviera amenazada, sino porque la Entente chalaneo con ellas y ansiaban botín. Fueron recibidas con los brazos abiertos y aplausos estentóreos como nobles campeonas del derecho y la justicia. Nosotros, por otro lado, eramos estigmatizados como criminales porque habíamos insistido en marchar a través de Bélgica en nuestra lucha por la vida, y ninguna atención fue prestada a nuestras garantías sobre la integridad e indemnización a Bélgica. Difícilmente puede uno concebir una más grosera inconsistencia.

La indignación moral con la cual Inglaterra fue a la guerra contra una violación de tratados es difícilmente compatible con los hechos de la historia inglesa. Los hombres de estado ingleses han tejido muy diferentes y muy peculiares puntos de vista sobre este caso particular de la neutralidad belga en la circunstancia de que los intereses británicos fueran afectados. La opinión pública inglesa que se ha dejado arrastrar  a un profundo resentimiento haría bien en informarse sobre este punto.

Y esto es visible en el caso presente incluso más claramente que el pasado. Sir E. Grey ha dicho que fue la neutralidad belga lo que hizo entrar a Inglaterra en la guerra. Él registra su conversación con el príncipe Lichnowsky el 20 de julio como sigue:

" después de hablar con el embajador alemán esta tarde respecto a la situación europea, dije que deseaba decirle, de modo privado y amistoso, algo que estaba en mi mente. La situación era muy seria. Mientras estuviera limitada a los actores actualmente involucrados nosotros no teníamos en mente interferir. Pero si Alemania se veía envuelta en ella y a continuación Francia, el tema podía ser tan grande que afectase a todos los intereses europeos; y yo no deseaba que me malinterpretara  a causa del amistoso tono de nuestra conversación - la cual esperaba que continuaría-  creyendo que permaneceríamos unidos...Estaría fuera de cuestión nuestra intervención si Alemania no estuviera involucrada, o incluso si Francia no estuviera comprometida. Pero sabemos muy bien que si el problema se transforma en algo que consideremos que los intereses británicos requieren nuestra intervención, lo haremos inmediatamente, y la decisión habría de ser muy rápida, tanto como tendrían que ser las decisiones de las otras potencias."

Como puede verse, no hay nada acerca de Bélgica. Pero Grey dice tan claramente como lo permite el lenguaje diplomático que los intereses de Inglaterra le exigirían tomar parte en la guerra tan pronto Francia estuviera implicada.